Las artes escénicas, lo virtual y lo común

Por: Rosa Carbonell. Versión reducida del texto.

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Tomando conciencia de la etapa de transición que ocupa nuestros días -en la que las redes juegan un papel primordial; la cooperación recupera su utilidad y sentido; se remueven los cimientos de lo común y de lo auténticamente público- intentamos situarnos en el contexto de nuestro oficio para hallar respuestas a lo que se supone que deben ser las artes escénicas en este nuevo paradigma.

Empezaremos acotando la característica más destacable que comparte cualquier manifestación de carácter escénico: se trata de una vivencia tangible e irrepetible que se produce en un tiempo y en un espacio determinados. ¿Cómo enlazar nuestro tiempo y las nuevas formas de comunicación y construcción de conocimiento con unas artes radicalmente vivenciales? ¿Cómo permanecer impasibles, anclados en las formulaciones de antaño mientras el resto de disciplinas artísticas avanzan hacia la nueva realidad?

Si la reacción más extendida entre los creadores está siendo, simplemente, hablar de ello sobre las tablas (es decir: mantener las formas y cambiar el contenido), nuestro interés se ubica en la búsqueda de los nuevos continentes. La manera de producir y de comunicarse está cambiando de manera frenética, es inevitable una afectación en los sistemas de producción de las artes en vivo puesto que consisten, justamente, en crear para más tarde comunicar lo creado.

Entre todas estas preguntas, nos centramos en dos grandes frentes que pueden dinamitar las fórmulas creativas de los espectáculos en vivo: el procomún y la virtualidad. El nuevo paradigma social y cultural está fuertemente impregnado de ambos conceptos. Las tecnologías de hoy posibilitan conexiones hasta ahora jamás imaginadas. Tanto es así que en las redes encontramos una fiel reproducción de lo antiguamente entendido como espacio público. Los lugares de encuentro e intercambio (de información, de exhibición, de relación entre individuos, de compra-venta) se trasladan a las redes mermando los antiguos usos de calles y plazas.

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Por otro lado, la evidente decadencia del sistema capitalista fuerza la huída hacia formatos radicalmente opuestos a los hasta ahora practicados. Mientras el capitalismo insiste en la homogeneización y hace de ella su principal cometido en el camino hacia el crecimiento económico constante, la filosofía del procomún se gesta a partir de una vuelta a lo orgánico, convirtiendo así a la heterogeneidad en una fortaleza1. El conocimiento y la cultura, entendidos como bienes de todos, se construyen en comunidad y se abren para alcanzar el mayor número de puntos de vista, insistiendo en un estado de permanente construcción y permeabilidad.

Partiendo entonces de estas dos grandes premisas, la virtualidad y lo común, podemos empezar a observar con mayor entendimiento algunos (aún pocos) casos de proyectos en las artes escénicas que ahondan con fuerza en este terreno. El más cercano e ilustrativo es el de TEATRÓN, una comunidad libre que funciona como “una plataforma online independiente creada para ser usada por artistas, público y profesionales de la creación transdisciplinar que provienen de una versión expandida de la escena: la acción en el arte, la videocreación, el movimiento, la palabra, el sonido, la imagen, el transmedia… (…)”2. TEATRÓN cobija a los creadores a través de una granja de blogs y una televisión propia para retransmitir eventos artísticos de variado calibre. Entre ellos nos encontramos a PLAY DRAMATURGIA, un grupo de creadores que investiga “en torno a las potencialidades del diálogo entre las artes vivas y la emisión de video en tiempo real a través de internet”3, o lo que aquí podríamos traducir de un modo reduccionista como teatro en streaming. No se limitan a jugar con las nuevas reglas del espacio-tiempo, también crean colectivamente y difunden libremente.

Comprobamos pues que es posible hallar fórmulas escénicas que se adapten a los nuevos códigos, aún teniendo en cuenta que la experiencia vivencial no es sustituible. Las artes escénicas se nutren de lo tangible y marcan la diferencia mediante el oxígeno compartido, circunstancia aún inabarcable para la virtualidad.

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En el terreno de lo común, intuimos variadas posibilidades que favorecerían a la creación escénica, no solo en cuanto a visibilidad, también y sobretodo en cuanto a investigación. Sin embargo aún encontramos una notable flaqueza -pendiente de resolución- en la filosofía procomún respecto a las creaciones: la sostenibilidad económica. Puesto que la multiplicidad, heterogeneidad y apertura son contrarios a la privatización que caracteriza al sistema capitalista, nos encontramos con una complicación grave en la obtención de los beneficios necesarios para permitir cierta continuidad a los creadores. Si bien existen y proliferan muchas plataformas de micro-mecenazgo (cubriendo en algunos casos las necesidades de grandes propuestas), están por descubrir las fórmulas que permitan ejercer un arte libre y común sin dilapidar la profesionalidad de los creadores ni ampliar sus horizontes de precariedad.

1. Sobre la relación entre capitalismo y procomún: “Cultura, sostenibilidad y procomún”, de Jorge Gemetto, publicado el 14-12-2012 en la editorial online Artica: http://www.articaonline.com/2012/12/cultura-sostenibilidad-y-procomun/

2.  “¿Qué es Teatron?” http://www.tea-tron.com

3.  Extracto del blog de PLAY DRAMATURGIA http://www.tea-tron.com/playdramaturgia/blog/

Okupacions transmèdia en temps de pandèmia (algunes reflexions)

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Avui comparteixo amb vosaltres algunes reflexions sobre possibilitats en la dramatúrgia transmèdia.

Quan escrivia aquest text (2013, dins el marc del màster en Arts de Carrer de Fira Tàrrega) pensàvem en el transmèdia com un llenguatge que ens ampliava el joc de les arts escèniques, era quasi un divertimento i una manera de subvertir les formes, airejar la disciplina.

En l’actualitat (maig 2020, encara en ple confinament a causa de la pandèmia) fer ús de totes les plataformes possibles per seguir comunicant-nos amb els nostres públics és, senzillament, una necessitat.

És per aquest motiu que, malgrat la temàtica és de rigorosa actualitat, he cregut convenient actualitzar alguns paràgrafs amb l’objectiu de seguir pensant-hi sota el paraigües de la nova realitat viscuda.

Només són apunts. Seguiran en construcció en els propers dies i tota aportació hi és benvinguda 🙂

 

Introducción

La narrativa transmedia es un término acuñado por Henry Jenkins en un artículo publicado en Technology Review en el 2003 y sirve para nombrar las experiencias narrativas que se despliegan a través de varios medios o plataformas (analógicas y/o digitales), las cuales desembocan también en experiencias interactivas.

Este nuevo esquema narrativo está en completa concordancia con la espectadora actual, hiperactiva y acostumbrada acudir a muchos y variados medios para obtener la respuesta correcta (¿o deberíamos decir, quizás, para elegirla?).

Hay una necesidad creciente de participación, manipulación y poder sobre la narración que redefine la figura del público anteriormente espectante, al cual se empieza a denominar bajo el acrónimo de público “prosumidor” (consumidor-productor).

El nuevo paradigma social y cultural también está fuertemente impregnado de esta manera de construir. Los sucesos se narran desde miles de puntos de vista y se completan como puzzles, puesto que las tecnologías democratizan, en cierto modo, la publicación y la visibilidad de cada una de las partes.

La ciudadanía y sus dinámicas cambian porque acepta ser partícipe y construir dentro de la heterogeneidad del grupo, no a pesar de esa heterogeneidad sino más bien gracias a ella. De ese mismo modo, la persona espectadora reclama su parcela.

En este contexto es posible encontrar numerosos ejemplos de narrativa transmedia aplicados a la industria cinematográfica o a la narrativa juvenil, siendo más difícil hallar casos dentro de la industria teatral o de las artes en vivo en general.

A lo largo de este texto se pretende hallar algunas claves para la construcción de un esquema de dramaturgia transmedia, tomando en consideración las características principales de la narración teatral y las posibilidades que el transmedia puede ofrecerle a ésta.

La insurrección de la persona espectadora // La insurrección de la persona ciudadana

La espectadora, igual que la ciudadana, tiene la posibilidad de escuchar impasible la historia que otras le quieren contar. Pero también tiene la posibilidad modificarla, destrozarla, re-escribirla.

A modo de ejemplo entorno a esta nueva actitud, cabría acuñar algunas reflexiones de la hacker Marga Padilla en la entrevista para 15M.cc2, en la cual afirma que el nacimiento del 15M es la primera expresión social del siglo XXI y el punto de inflexión para el cambio de paradigma:

“El 15M inaugura una nueva manera de estar en el mundo, de estar en el mundo preocupándose de los asuntos comunes. Creo que hubo otra inauguración que fueron los atentados a las Torres Gemelas. Pero esa inauguración tenía un carácter de muerte. El 15M sería algo del mismo rango, no algo parecido, pero algo del mismo rango que también marca un antes y un después. Es un punto de inflexión muy profundo y abre una expectativa nueva, antes desconocida”.

En esa misma entrevista, la activista hacker cuenta cómo se construyó una narrativa de los orígenes de este movimiento en comunidad y desde distintas plataformas.

Uno de los resultados fue un mapa conceptual producido -no por los medios de comunicación ni por los historiadores, sino- por los mismos ciudadanos que observaban el movimiento a la vez que formaban parte de él. El mapa estaba alojado en un sitio web que solicitaba nuevas contribuciones para ampliarlo, mientras la plaza del Sol de Madrid se llenaba de DIN-A4 impresos con el mismo dibujo preparado para que cualquiera pudiera rellenar los posibles huecos temporales o espaciales de esa narración.

Dejando al margen de los cauces y resultados obtenidos en dicha movilización política y social, nos gustaría poner la mirada sobre el hecho de que las TIC y una masa crítica de personas nacida ante aquellos acontecimientos contribuyeron a la consolidación de una manera de producir desde abajo y en comunidad. Las revoluciones anteriores no podían crecer y expandirse a la misma velocidad y del mismo modo en el que lo hizo el 15M, puesto que en esta última había miles de personas twitteando cada pequeño suceso, intercambiando información e organizando los futuros eventos. Una masa heterogénea decidiendo a cada instante, rellenando miles de huecos informativos, en comunidad y al margen de las instituciones.

Mapa conceptual de acampada Sol, iniciado por Marga Padilla

Es la ciudadanía política activa lo que subyace de este contexto, y en esa misma línea parece del todo lógica la aparición del público agente, activo, vivo, que reconstruye para determinar la cultura que al fin y al cabo es la Historia y a la vez su propia historia.

La narrativa transmedia

Este nuevo público, el insurrecto, es un experto navegante de los medios generadores y productores de información. Él mismo se encuentra en una continua escritura de su vida y de su personaje mediante las redes sociales, que le invitan a definir, compartir, desechar información o magnificarla.

También produce historias ajenas a él: los huecos informativos que aparezcan en una noticia del periódico podrán ser completados con un simple click al hashtag de twitter o con la búsqueda de vídeos en youtube, o con una cámara en streaming instalada en la zona. El insurrecto construirá su propia versión de los hechos y la compartirá para que otros sigan rellenando agujeros.

La narrativa transmedia, como una copia exacta a ese nuevo comportamiento social, basa su técnica en la creación de agujeros o huecos estratégicos repartidos a lo largo de la narración, generando así una sensación de misterio y activando la necesidad y el placer del descubrimiento o de la invención.

No hay una guía a seguir para completar la historia, ni un imperativo. Hay el núcleo narrativo y hay, sobretodo, la certeza de que el espectador rebelde buscará para saber más. Al mismo tiempo, la historia no tiene por qué finalizar en una página o capítulo concreto: una vez empoderado el espectador, será él (o ellos, la comunidad) quien decida hasta cuándo se sigue produciendo y ampliando el material que rodea el núcleo.

Aproximaciones a un esquema de dramaturgia transmedia

Como se apuntaba en la introducción, es relativamente fácil encontrar estudios y esquemas sobre el desarrollo de un producto de narrativa transmedia dentro de la industria cinematográfica o de la literaria. El objeto de estudio en este trabajo es, sin embargo, la aproximación a un esquema de dramaturgia transmedia que permita ampliar el universo desarrollado en un hecho teatral, puesto que aún no se dispone de estudios al respecto.

Las posibilidades de juego son infinitas, pero cabe percatarse de dos grandes parcelas que el transmedia sería capaz de ampliar con éxito en el terreno del universo dramático: el espacio y el tiempo3. Se presenta a continuación un índice de posibles okupaciones transmedia y el desarrollo de las mismas.

Okupaciones transmedia en el esquema dramatúrgico

 

——> En el espacio

• espacio diegético

• espacio latente

• espacio ausente

 

——> En el tiempo

• tiempo diegético

• tiempo latente

• tiempo ausente

• simultaneidad

 

Espacio

El espacio escénico tiene limitaciones físicas, materiales, para representar el espacio diegético. Esta tensa relación genera la riqueza del espacio dramático, puesto que el dramaturgo/a y el/la director/a deberán hacer uso de todo tipo de signos para significar aquellos espacios importantes que no caben encima de las tablas.

También, en momentos como los actuales en los que la asistencia a los teatros/espacios de creación se complica por causa de la necesaria distancia social, resolver las cuestiones del espacio a través de otros canales es imprescindible.

Se abre, pues, el primer hueco a ser rellenado con material transmedia, que cabría subdividir en dos clases:

• Los espacios latentes o contiguos. Si bien el personaje es capaz de visualizarlos más allá de la zona de actuación (ej. entre bastidores, en el horizonte del teatro), el espectador hasta ahora solo podía imaginarlos tal y como lo percibía desde la actitud del personaje.

A través de la estrategia transmedia se podría visualizar, por ejemplo, la forma y la vida que sucede en ese espacio contiguo que es invisible a simple vista. El espectador podría curiosear en riguroso directo (justo cuando el actor se refiere a él) o bien al finalizar el espectáculo. Ya hemos visto algunos ejemplos de ello en los últimos espectáculos de La Fura dels Baus, en los cuáles la aplicación no solo permitía registrar los movimientos del espectador e interactuar con él a través de preguntas e invitaciones a la acción individual y colectiva; también la recreación en realidad virtual de algunos espacios contiguos –M.U.R.S (2014)- o la emisión en directo y en formato videoconferencia en su último experimento con la Fundación Épica, Macbeth (2020), donde además de ver espacio donde ocurría la acción principal, teníamos acceso también a múltiples otros espacios, que complementaban la narrativa y la ampliaban.

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Un instante de M.U.R.S. de la Fura dels Baus, con uso de realidad virtual a través de app.

• Los espacios ausentes o autónomos. Estos espacios, invisibles tanto para la persona espectadora como para el personaje pero presentes como referencias verbales o descriptivas a lo largo del texto, permiten también el desarrollo de todo un universo que de algún modo afecta al transcurso de los hechos dramáticos.

El público podría acceder a la realidad de esos espacios a través de distintos canales de media. Los espacios ausentes pueden dar la espectadora que quiera indagar alguna nueva pista para comprender con mayor claridad la trama que está aconteciendo sobre el escenario. Como en el caso anterior, el acceso a esas imágenes debería estar disponible durante el espectáculo y sobretodo después de él.

 

Tiempo

El tiempo pasado está siempre implícito en el tiempo presente, y su importancia reside en los acontecimientos que han originado el conflicto. Rompiendo con el tiempo cronológico -y dentro del tiempo escénico- aparecerán las regresiones, anticipaciones, escenas simultáneas.

Pero los elementos de interés en esta investigación se hallan en el tiempo diegético, el tiempo de la ficción o la fábula. Este se sucede fuera de la representación y el público sabrá de él a través de lo que dicen los personajes. Acontece en las elipsis temporales anteriores al presente de la obra o entre escena y escena. Ese tiempo puede dar al espectador las claves para comprender, aprehender o incluso re-interpretar lo que la narración ofrece.

• El tiempo latente. Se produce en las elipsis, los personajes lo viven y los espectadores lo imaginan a través de los personajes. En un proyecto transmedia, lo sucedido en esas elipsis puede ser también narrado en espacios paralelos a la narración, a ser consultados antes, durante o después de la fábula.

• El tiempo ausente. El tiempo aludido que forma parte de la fábula supone una okupación casi infinita, puesto que en toda historia humana cabe la posibilidad de recrear multitud de situaciones pasadas que afecten a pequeña o gran escala y de manera más directa o indirecta al núcleo central del conflicto. Material que también podría ser consultable en paralelo a la narración principal, antes, durante o después del directo.

 

• La simultaneidad. La estrategia transmedia permitiría ampliar el horizonte del tiempo escénico dando la oportunidad al público de estar viviendo el tiempo presente que sucede no sólo en el escenario principal, también el tiempo presente que sucede en otro lugar (relacionado con el núcleo narrativo). De nuevo el teléfono móvil sería un artilugio útil al cual acceder durante la representación para vivenciar dos presentes a la vez, dos acciones simultáneas conectadas entre sí.

Del espectador-investigador al creador

Las celdas dramatúrgicas susceptibles de ser okupadas deben permitir al público no solo investigar, también producir información. Todas la ficciones construidas por el público a partir de la narración central pueden ser documentadas generando una nueva creación, ampliada, generada en comunidad, abierta y en constante crecimiento.

En un ejemplo más extremo (y más proximo al teatro foro de Augusto Boal) se podría interrumpir la ficción en el momento en el que la historia debe avanzar con una decisión entre uno u otro camino (punto de no-retorno). Los espectadores propondrían desde sus casas y, en acuerdo comunitario (quizás ayudados por la figura de un mediador, o por votación online) decidirían cuál es el final de la historia.

Códigos brechtianos

Otra de las variantes de la dramaturgia transmedia sería dar visibilidad a lo que ocurre entre bambalinas, fuera de la caja escénica. Ejemplo: ver en directo todo el movimiento entre escena y escena (cambios de vestuario de los actores, movimientos de regiduría, trabajo en pecera, etcétera) generaría un efecto de distanciamiento distinto a los recursos brechtianos más usuales a los que el público está acostumbrado.

Conclusiones

Si bien resulta necesario el estudio de las posibilidades que ofrece el transmedia a la dramaturgia, cabe recordar que lo vivencial es el elemento diferenciador entre las artes escénicas y el resto de disciplinas artísticas.

El ritual de la escenificación en tiempo presente y por lo tanto, irrepetible.

El TIEMPO PRESENTE es un requisito indispensable en nuestra disciplina. El espacio puede variar (un confinamiento como el que estamos viviendo puede requerir conectar en directo con nuestro público a través de una pantalla, o a través de un balcón) pero el tiempo tiene que ser compartido con el espectador para que podamos seguir hablando de artes en vivo.

También es conveniente tener presente que el creador del texto dramático debe generar un universo suficientemente rico para que las aportaciones mediante transmedia sean funcionales; de lo contrario el espectador no sentirá la necesidad de buscar más allá de la representación; tampoco el placer de encontrar.

Se trata de un esquema en el cual hay muchas posibilidades de experimentación, y el contexto social y político es el idóneo para que el público sienta en el teatro -como en la sociedad- el derecho a elegir, transformar, conocer y ser parte de la historia de una forma totalmente nueva.

Pensado y escrito por Rosa Carbonell.

Puedes copiar e inspirarte si te interesa el tema. Si lo haces te tengo que pedir que me cites, parece algo tonto y sin importancia pero no lo es. Gracias 🙂


1 Jenkins, Henry; Transmedia Storytelling: Moving characters from books to films to video games can make them stronger and more compelling.. 15 de enero de 2003, http://www.technologyreview.com/news/401760/transmedia-storytelling/

2 Conversaciones 15M.cc – Marga Padilla. martes, 13 de diciembre de 2011. http://madrid.15m.cc/2011/12/ conversaciones-15mcc-marga-padilla.html

3 Los términos de espacio y tiempos utilizados para el desarrollo de este artículo proceden de la clasificación de García Barrientos. García Barrientos, José Luis; Teoría del teatro. Arco Libros, Madrid 1997.


Bibliografía y webgrafía

• García Barrientos, José Luis; Teoría delteatro. Arco Libros, Madrid 1997.
• Pavis, Patrice; Diccionario del teatro: dramaturgia, estética, semiología. Ediciones Paidós Ibérica, S.A., 1998

• MOV-S Madrid 2010; El espectador activo. Editorial Joaquim Noguero, 2011

• Smith, Aaron Michael; Transmedia Storytelling in Television 2.0 Strategies for Developing Television Narratives Across Media Platforms. Film and Media Culture Department. Recuperado de http://sites.middlebury.edu/mediacp/